El pasado fin de semana mi amigo Marco me invitó a acompañarlo a él y otro amigo a disfrutar de la montaña en bici, subiendo y bajando por muchos de los recónditos caminos que existen en el parque “El Desierto de los Leones”. El problema fue cuando me comentó que habían quedado a las 6:30 de la mañana. Y es que aun no tengo edad para ciertas cosas, y una de ellas es madrugar tanto.

Mi propio pensamiento me hizo gracia y, con la frase aún en mi cabeza, comencé a pensar cómo cambian nuestros hábitos y patrones de comportamiento, así como los de consumo, cuando vamos teniendo más edad. Hace años se me hacía impensable comenzar cualquier día del fin de semana antes de las 10 o las 11 de la mañana. Todo dependía de la hora a la que había acabado la fiesta la noche anterior. Siempre he hecho deporte, pero madrugar… uummmm, no tanto.

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Con el paso del tiempo, suelo saltar de la cama entre las 8 y 9 de la mañana, a veces me regalo un poco más de tiempo y aguanto hasta las 10, pero las 6:30, ya duchado y arreglado, es todavía mucho para mi. Las noches de fiesta han dado paso a alguna cena tranquila con amigos y a muchas noches de sofá y peli. Pero nos desviamos del tema.

¿Cómo cambian nuestros patrones de consumo con la edad?

En las últimas décadas hemos visto cómo la sociedad ha ido evolucionando y viviendo grandes cambios sociológicos. Los 30 ahora son los nuevos 20 y la incorporación de la mujer al mercado laboral ha abierto nuevas demandas a los negocios tradicionales.

Uno de los grandes cambios que hemos vivido es la digitalización de nuestra sociedad. Hoy en día todo se hace a través de Internet, las cosas son Internet (el Internet de las cosas o “Internet of things, abreviado IoT) y nuestra vida gira en torno a Internet. Bueno, no tanto. Pero sí es verdad que si bien nos diferenciamos bastante de las nuevas generaciones, donde su presencia en las redes sociales y su mayor predisposición a las compras online son más marcadas, vamos entrando en el mundo digital para informarnos sobre lo que queremos comprar, compartir impresiones, organizar nuestros viajes, etc.

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Los inmigrantes digitales, como yo y la gran mayoría de la población por encima de los 35 años, todavía no nos sentimos completamente cómodos comprando en Internet. Sí que hemos llegado a comprar, pero muchos aun preferimos ir a la tienda y probarnos la ropa, esa zapatilla que nos gustó o sentarnos en el coche que queremos. Pero antes realizamos una búsqueda por diferentes páginas web y foros para informarnos y hacer nuestra propia comparativa. Analizamos la calidad del producto antes de llegar a la tienda, comprobamos su servicio post-venta y los comentarios de los usuarios antes de realizar nuestra decisión de compra. Por ejemplo, en el último viaje que realicé comimos en increíbles restaurantes por media Europa gracias a los comentarios y valoraciones de los usuarios en Google Maps.

También con la edad vamos recuperando nuestro gusto por la vida. Una vez que ya nos hemos asentado en el mercado de trabajo, comenzamos a demandar nuevas expectativas y a apreciar el tiempo libre que nos permita volver a centrarnos en lo que nos gusta, ya sea hacer deporte, cocinar, viajar… recuperamos viejos hobbies o creamos algunos nuevos, y nos transformamos en nuevos consumidores para las marcas.

Pero como nuevos consumidores también demandamos de forma diferenciada. Buscamos una mejor relación calidad-precio. Ya no estamos tan influenciados por llevar una determinada marca, pero sí por sentirnos cómodos con la compra que realizamos. Hay más tiempo y posibilidades para buscar y comparar. También se incrementa nuestro nivel de gasto y podemos comprar productos de mejor calidad.

Los cambios en el rol de la mujer que afectan al mercado

La mujer ya está completamente integrada en el mercado de trabajo, aunque todavía estamos luchando por igualar las condiciones salariales, esta realidad ha hecho que muchos comercios deban adaptarse.

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Al igual que las familias han cambiado, nos casamos más tarde, tenemos menos hijos y los tenemos más mayores que antes; la presencia de la mujer en el mercado laborar ha hecho surgir la demanda de más servicios 24×7. Ya no hay nadie en casa que pueda llevar la ropa al tinte a media mañana o realizar la compra durante la tarde. Ahora tanto el hombre como la mujer deben trabajar en horarios de 9 a 6 y en muchos casos relegamos las labores domésticas al fin de semana o a las últimas horas del día.

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Esto también nos lleva al aumento de las compras online, que te permiten llevarlas acabo en cualquier momento del día y de la noche, el incremento de las apps en las que puedes comprar a través de tu terminal móvil y muchos otros servicios digitales.

Conclusiones finales

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Por ir concluyendo este tema. Supongo que en breve me costará menos despertarme a las 6 de la mañana un sábado, darme una ducha rápida, echarme el café de un trago y salir pitando para subirme a una bici y recorrer los caminos recónditos del bosque que tenemos tan cerca de casa. Lo bueno es que puedo comprar mejor equipo, porque ya no tenemos 20 años y el cuerpo no aguanta igual. Supongo que miraré en Internet para hacerme una idea de lo que necesito… aunque siempre puedo preguntar a Marco, que para eso me está metiendo en estos líos.

2 comentarios en “Aun no tengo edad para ciertas cosas

  1. Muy bien Jaime! Centraste el punto. Los habitos cambian, con mas que suben los años los intereses aumentan, y la forma en la cual ves y percibes cada cosa es diferente.

    En resumen nos dedicamos a buscar mas calidad que cantidad.

    A mis veinte me preguntaba siempre porqué gran parte de las personas jubiladas que ya no tenían que ir al trabajo se levantaban temprano…porqué?… ahora que puedes dormir ya no duermes…? Qué pasa?

    Creo que cada quién tenga sus razones; personalmente lo que me hace despertar temprano es la simple emoción de otro día intenso e increible en el cual, pase lo que pase te sientes inevitablemente e increíblemente vivo empezando una nueva aventura que sea un reto del trabajo o una cena con amigos (Añado también que un rico desayuno ayuda mucho cuando suena el despertador!).

    No se si es la edad o una percepción del subconsciente de que el tiempo corra mas rápido y las cosas que queremos hacer son muchas; no me hago muchas preguntas al respecto.
    Simplemente procuro dedicarme a lo que me hace feliz.

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