Cuánto tiempo nos dedicamos a leer en la Red y la teoría de Huxley

Esta mañana he visto en Linkedin una propuesta de un usuario muy divertida, preguntaba para ver si podían ayudarle a ganar una apuesta con un amigo resolviendo un sencillo juego donde debes indicar qué pieza falta en una secuencia.

Lo que me llamó la atención es que tenía más de 50 páginas de respuestas, la mayor parte de ellas incorrectas (no sabría decir la estadística, pero entorno al 95%), lo que me hace pensar que la gente en la Red apenas dedica unos segundos a leer lo que está viendo antes de hacer un clic, un me gusta, un like, un retweet, etc…

El valor de un like

La viralidad como enfermedad congénita

Siempre hablamos de viralidad y del poder de la Red para extender información de forma rápida y vertiginosa. Pero nunca hablamos de que, al mismo tiempo, permite que un comportamiento tan típicamente humano como compartir rumores y cotilleos se esparza por nuestras cuentas en las redes sociales a velocidades nunca antes vista.

La viralidad

Recuerdo una vez, hace ya bastante tiempo,  me llegó un mail para adoptar unos cachorritos que habían sido abandonados. El mail venía completo: con foto, teléfono y mail de la persona que lo había iniciado… hace dos años!! Nadie de las personas que me reenviaron el correo (y fueron varias) comprobaron las fuentes, la veracidad de la información o si seguía haciendo falta la ayuda que solicitaban.

"Un usuario apenas invierte entre 1 y 2 segundos en leer un texto a pie de foto antes de hacer "me gusta" o compartirlo en su muro".

Muchas veces hacemos clic en “me gusta” a fotos que son tomadas en un contexto determinado, pero que la foto en sí refleja una realidad exagerada o, en ocasiones, incluso fuera de dicho contexto. No hace mucho saltaron las alarmas porque unos policías pegaban a un vagabundo en una manifestación que luego resultó ser falsa, pero que logró incendiar las redes sociales.Foto trucada de la policía

Las redes sociales como fuente de información libre

El gran potencial que tienen las redes sociales para compartir información, en tiempo real, directamente por los usuarios es innegable. Gracias a las redes sociales podemos denunciar in situ abusos de la policía (no sólo en España, sino en muchos países con verdaderos problemas democráticos y de represión), podemos denunciar situaciones de abandono, el estado de las carreteras, un fraude, compartir catástrofes naturales y un largo etcétera.

Pero el problema es que muchas veces este potencial no se utiliza de forma correcta y se une a la natural capacidad humana de compartir la información sin tan si quiera cerciorarse de si es cierta, si se ajusta a lo que se está compartiendo o si simplemente lo hacemos porque la foto que aparece en el comentario nos ha llamado la atención.

Las redes sociales son una herramienta increíble para los usuarios a fin de compartir información y, en los últimos tiempos, defender sus derechos a través de Internet. Pero también está en nuestra mano utilizar estas herramientas de forma correcta, para que no acaben perdiendo valor y sigan sirviendo para los fines que ahora nos aportan tantos beneficios.

Los peligros de la desinformación (o el exceso de información)

En los últimos años, gracias a la crisis que se está viendo, muchas de las charlas y conversaciones que he podido compartir con algunos amigos acaban hablando de cómo las redes sociales pueden ayudar a luchar contra la tiranía del poder y hacer valer los derechos de los ciudadanos. Siempre me acuerdo del libro de George Orwell “1984” y en cómo el poder logra ocultar la verdad a los ciudadanos a través de la censura. Una censura que según muchos aparece con las nueva leyes que se publican para controlar Internet, las manifestaciones y demás medios de expresión de los ciudadanos.

Pero inmediatamente me viene a la mente lo equivocados que estamos muchos al pensar que, en nuestros tiempos (al menos en la Europa Occidental) el peligro está ahora en  la tiranía de los poderes ocultos de la sociedad (ya sea el Estado, las grandes corporaciones, etc.) sino que está más en el exceso de información y en la forma que tenemos de trivializar lo que sucede a nuestro alrededor. No es la teoría de George Orwell sino de Aldous Huxley, en su libro “Un mundo feliz” la que acontece en nuestros días.

Un usuario apenas invierte entre 1 y 2 segundos en leer un texto a pie de foto antes de hacer “me gusta” o compartirlo en su muro. Muchas veces basta con leer un titular para compartir el contenido sin pararnos a leer el texto completo y ver si estamos de acuerdo con las conclusiones que en él se expresan. Nos basta que con la primera línea que aparece en nuestro muro concuerde con nuestros ideales. Hoy, más que ayer, la importancia de un buen titular (o título de post) cobra mayor sentido.

Huxley como la información no hace egoistas

Recuerdo que cuando era niño apenas había noticias malas. Los telediarios incluían muchas noticias sobre nuestro día a día, se hablaba más de economía, política, algo de sociedad, etc… pero apenas había muertes, enfermedades y no se solía hablar de las cosas malas que suceden en el mundo. Hoy todo son asesinatos, crímenes y demás ejemplos de la vileza del ser humano, da igual el país donde acontezca. Tras cada manifestación se comparten tantas fotos de abusos (por parte de unos y de otros) que ya lo vemos normal y simplemente nos dedicamos a “compartir” en nuestro muro nuestra disconformidad. No hace falta censurar nada, porque las crisis en las redes sociales duran lo que terminas de fumarte un cigarrillo. El exceso de información nos priva muchas veces de ser capaces de diferenciar lo que realmente es importante y nos hace pasivos y egoístas.

Recomiendo leer el libro “Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business“, de Neil Postman, que si bien trata de como afectó la televisión en el siglo XX a la forma que tenemos de entender la realidad, se puede aplicar perfectamente en nuestra era, gracias a el auge de los nuevos dispositivos. Postman ya predecía lo que podía pasar cuando todo lo que nos rodea queda a merced de nuestro entretenimiento. Fue uno de los primeros en decir que era Huxley, y no Orwell, quien estaba en lo cierto y que estábamos condenados a un mundo donde la desdicha ajena simplemente tuviera el valor de un “like”.

Por cierto, aquí os dejo el ejercicio de lógica que desencadenó este post:

Debes indicar la respuesta correcta en función de la secuencia
Debes indicar la respuesta correcta en función de la secuencia

 

2 comentarios en “Cuánto tiempo nos dedicamos a leer en la Red y la teoría de Huxley

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